PILAR GARCÍA RUBIO

Lo más probable es que no le parezca nada de bien que hable de ella, pero su trascendencia que es fruto del ascendente que tuvo en una generación de jóvenes de los ochenta, traspasa su nivel personal y la convierte en “personaje público”
Esta vez haré farándula.

El “guatón” y el “chico”, entre otros tantos honorables personajes, fueron de su redil y tengo la certeza de que se alegra por las vocaciones que estimuló y dejó marcada a fuego en su paso por Chile y por Bulnes; así como también tengo la certeza de la influencia que ejerció en la vocación social de Sánchez y Arévalo, hoy autoridades legitimadas por vecinos que han visto ese sello incandescente.  (Y tantos más ¿no?)
Pilar García Rubio, la Hermana Pilar, no solo vino a moldear almas con su congregación de las Hermanas Misioneras de Acción Parroquial; sino que además vino a revolucionar un sistema de catequesis tan decimonónico y preconciliar, dando alas a la fe valiéndose de los carismas individuales de ese puñado valiosísimo de jóvenes que veían (veíamos) en ella la concreción humana de la divinidad misma; se nos hacía carne la Palabra y nos cobraba sentido el cultivo del espíritu. Y no era una monja gritona, ni huraña, ni enojona. Escuchó hasta las barbaridades más herejes en bocas ignorantes, y te desarmaba con una dulzura que no podía venir más que de una mujer de Dios.
La vi emocionarse con las conversiones y la convocatoria cada vez más comprometida de jóvenes desesperanzados y sin espacios, de todo tinte político, de toda creencia (incluso) religiosa, a quienes sabía acoger sin diferencias ni distancias. La vi sufrir con la pobreza y el dolor de los más desamparados. No era una prédica sinsentido, pues actuaba en las casas sin pisos, en las familias sin padres, en los movimientos sin norte.  Para un adolescente de mi calaña, un modelo íntegro; lo que era extrañísimo en una sociedad machista y dictatorial como la que vivíamos en esa época, sobre todo de un niño/joven hacia una mujer… y religiosa.
Tengo muchas anécdotas, pero esta vez quiero hacer interactivo este espacio, e invitar a quienes la recuerden, me envíen sus experiencias con ella. Enseñanzas, momentos gratos, lo que los marcó. Porque puedo afirmar “arriesgando una demanda” que la Hermana Pilar pudo caer bien o mal, ser significativa en la vida con quienes compartió o no, pero jamás serle indiferente a nadie o pasar inadvertida. Compartiré dos cosas que me marcaron, como para abrir los fuegos en esta conversación: La primera fue ante la muerte del padre de José, Juan y Guillermo (y otros hermanos)(Guillermo murió años después en el puente Larqui en un accidente, cuando había logrado vencer a la pobreza y vislumbraba un futuro tremendamente luminoso. Joven, muy joven. Tal vez lo recuerden más por su apelativo “Chote”. Que una vez se acercó a pedirme no le dijera más así, con tal caballerosidad y sinceridad, que lo admiré y respeté para siempre). Me pidió acompañarla al velorio, hablo del padre,  en su casa;  una mediagua sin piso, una urna a medio sellar, un par de flores y una lágrima de la Pilar mirándome con impotencia y preguntándome con santa ira “Dime ¿Es justo?¿Esto es justo?”. Ella no imagina el aprendizaje que para mí encerró ese momento, pues es la pregunta que me hago frente a cada decisión, cada afirmación y cada sentencia. Es la pregunta que me hago, por ejemplo, ante cada desafío electoral.
En otra ocasión, me pidió hiciera equipo con el drogo del grupo, con el de la otra tendencia política (catete y grupiento el gallo, farsante, hostil y contestatario), con la mina que nadie quería y más encima, armar una obra de teatro. No creo que en Bulnes se haya visto una representación más hermosa y significativa. Sé que sumó a tres disidentes más al pueblo de Dios, hoy ciudadanos que son reales aportes a la sociedad y honestos agentes de cambio. Hasta el día de hoy tengo comunicación con ellos.
Esta vez rindo homenaje a quien me hizo ver las cosas de la fe desde la perspectiva más hermosa que un niño/joven puede ver. La verdad, el amor y la alegría. El día que conocí a la Hermana Pilar, murió para mí el dios castigador y condenatorio; y nació el Dios de la Verdad, la Justicia y la paz. Todo eso con el concepto valiente del “Temor de Dios” como don que te hace temblar porque no quieres fallar por amor …y no por temor.
No olviden enviarme los recuerdos significativos con ella. Así construiré el próximo texto para este espacio, que prometo será sabrosísimo; porque así fue ese tiempo y ese lugar.
(Actualmente vive en España, su país de origen, dando luz a nuevas generaciones)

Para Tejemedios
Carlo Crino, Profesor, Cineasta y activista cultural

FELIZ CUMPLEAÑOS

Te hice himnos y construí castillos en las canaletas de las calles.
Me vestí de payaso, héroe y villano en tus fiestas memoriales.
Armé encuentros, amasé festividades,
recé de rodillas y de pie en tus altares.
Amé a tus mujeres entre matas y manantiales.
Enterré mi pasado en tus fauces milenarias
y ahí mismo quedaron acostados los huesos de mis antepasados.
Te grité, te canté, te lloré. Te pedí, te busqué y te rogué.
"Bulnes hoy te canto yo / te pregunto en mi canción /
voy buscando en el cemento / el mensaje de mi voz" .
.. malnacido, descastado y bastardo
el que no ame donde aprendió a hablar, caminar, leer, llorar y amar

Soy parte de más de un cuarto de historia de Bulnes. Podría hacer recuerdos y tributos en esta ocasión, pero prefiero mirar a un Bulnes en código futuro, atendiendo las contracciones que está sufriendo en un término de parto político que engendrará nuevas autoridades. Bulnes nuevo, fresco y con sueños intactos, como quiero creer porque creo en sus habitantes y el compromiso de quienes se las juegan por el servicio público. Todas honorables personas. Y lo digo sin ningún dejo de ironía, doble sentido o liviandad en el análisis, pues si tienen votos, por pocos que estos sean, es porque han marcado a un grupo social de una u otra forma.

A sus 173 años, y a pesar de que ya se puso pantalón largo, nuestra ciudad es una ciudad nueva y llena de vida. Se vienen proyectos grandes que van engalanando su paisaje y enriqueciendo integralmente a su gente. Por lo que quiero celebrar el “Mes de Bulnes” y disfrutar de mis sueños de ciudad moderna, pero desde mi perspectiva.

Un Bulnes familiar con almuerzo en casa. Quienes hemos vivido en diversas ciudades, comprendemos a cabalidad lo que significa el tráfago cotidiano que impide respirar esa calma vital y, aún más, lo adoptamos como rutina y costumbre. Un Bulnes de barrio, que no pierde sus fiestas tradicionales y las salidas en las fiestas a abrazar a los vecinos, compartir un ponche o una taza de té después de jugar a la pelota o a las escondidas en las calles. Un Bulnes que te permite caminar un par de pasos y saltar de la plaza al campo, respirando tierra viva y mojando los pies en el Pite o el Larqui o Lamávida o el Itata. Esa tibieza de pueblo auténtico con proyección a un futuro auténtico y auténticas pretensiones que no cambien un ápice lo más valioso de lo que tiene y que solo valoramos cuando lo perdemos.
La lucha es, en definitiva, por la calidad de vida de las personas; y ésta no está en aquella modernidad cuyo referente son las grandes ciudades, al contrario, créanme que todos los que en algún momento llegamos a vivir a grandes ciudades, nos dimos cuenta que perdíamos ese ritmo esencial y esa forma de vida que hoy se envidia. Los niveles de depresión y estrés de Bulnes están porcentualmente bajísimos en comparación a las urbes capitales, lo que corrobora la tesis en cuanto a que la calidad de vida es directamente opuesta a la concentración de semáforos, centros comerciales, grandes fábricas, parque automotriz sobre saturado y decibeles que se triplican en una conversación normal en el centro de las ciudades.

El futuro está en la paz. En las baladas radiales del atardecer. En la caminata por la plaza. En la hora de once en familia o el volantín en el patio. El futuro de Bulnes está en su gente, por lo tanto en su salud. Cuando estaba el disco “pare” en la esquina de la plaza en Palacios con calle Bulnes, hubo menos accidentes que desde que se puso el semáforo; tiene sentido, antes se disminuía desde mitad de cuadra porque se sabía que había que parar “sí o sí”, ahora se acelera cuando desde mitad de cuadra lanza el amarillo… y no siempre se alcanza. Creo que no siempre el futuro se piensa en código “vida”.
Un cogollito: vote por quien le ofrezca más y mejor vida; por quien respete sus espacios, sus recuerdos, sus raíces y valores.

Para Tejemedios
Carlo Crino Aránguiz
Docente, cineasta, comunicador y otras cosas más
carlocrino@gmail.com

FELICES FIESTAS PATRIAS

“Ha surgido la posibilidad de que realice
su propia ramada en casa.
No hemos permitido más que una
en el sector de todos.”

Con una ramada en Bulnes. Así crece el fervor de Fiestas Patrias. O estamos más hogareños, o los barrios se están organizando mejor para celebrar, o simplemente estamos perdiendo tradiciones en forma patológica e insensible. Muchas veces critiqué y escuché críticas por el ambiente que se veía en las ramadas. Pero nunca imaginé que ese olor, esa dinámica, esas milenarias escenas surrealistas, se fueran a perder en el tiempo. Así, sin más.
Vamos por lo básico. Siento que hay que ir a la raíz. No existe comuna, por pobre que sea, que no tenga un departamento, área, encargado, o matiz de cultura como política comunal. De hecho he visto y escuchado a muchos rancheros, cumbieros, vedettes, shows internacionales, invitados especiales, conciertos y cuanto hay más de actividades artístico recreativas en Bulnes. Bien. También fui testigo de la cobertura de la trilla a yegua suelta, la Cabalgata de O’Higgins, inauguraciones y exposiciones. Bien.  Pero llega la principal fiesta de Chile en una ciudad donde Chile se respira y se vive naturalmente dentro de sus tradiciones, y el evento que por esencia convoca a la familia entre familias y vecinos para un sentido de pertenencia a la patria… “na ni na”. Supongo que la promoción para instalarse con un negocio tradicional en estas fechas depende de los interesados y no del sistema público; sin embargo creo que debió ofrecerse un plan tradicional con ciertas ideas creativas que llevaran a rescatar este tipo de comercios que cada día son más escasos. Una oferta atractiva a organizaciones sociales o instituciones de servicios; no sé… una convocatoria que hubiese asegurado un espacio folcklórico al nivel de mi tierra. Espero que sí se hayan considerado actividades tradicionales en torno a  las instalaciones.
Es decir, hubo un sorteo para distribuir los locales en la Cancha Yanine; pero, ¡Oh sorpresa!: una ramada, otro tanto de cocinerías, un par de juegos, boliches y kioscos. Me imagino que disfrutaremos de ofertas de sushi, chapsui, kuchen y otros manjares chilenos. Sin embargo, el zapateo y aserrín entre zapatos de huasos, tendrá que llevarlo uno de su casa, para dar ambiente. Lleve una ramita también, porsiaca, no vaya a ser cosa que nos encontremos con toldos de Taiwán o estructuras de PVC.
Sí, señora, la escucho. Estoy de acuerdo con usted en aquello de que es fácil criticar cuando no se está ahí. Y, es verdad; qué he hecho yo para que esto no suceda. Le respondo que siempre quise estar, pero nunca me quisieron. Así, con todas sus letras. Mi necesaria presencia ha llegado solo hasta los homenajes. ¿Se da cuenta que se homenajea a los que están lejos? Siempre he querido devolver la mano, pero no he sido necesario. Aquí unas palabras a mi amigo Pato Astorga, quien se ha deslomado llevando a la cultura hasta los niveles estelares y a quien emito un voto de admiración porque sé lo que significa tratar de mantener vigente y a la altura a la cultura, objeto muy relegado en los presupuestos municipales, de hecho, en mi caso, yo no podría hacer cultura si no existieran los Fondos Concursables. Hay municipios, que no tienen presupuesto para “cultura” (salvo los eventos ya mencionados de convocatoria masiva y en fechas tradicionales). Así es que me siento con todo el derecho de decir, gritar, patalear y observar… que el que haya solo una ramada no es culpa de los desinteresados comerciantes. Es culpa, total y absoluta, nuestra, de todos; pues no hemos sabido valorar nuestras raíces y se irán perdiendo dentro del global contubernio universal que nos arroya avasalladoramente desde distintos puntos del mundo. No soy pitoniso, pero no se sorprendan en unos años más (que el Señor no me dé vida) cuando estemos en los campeonatos provinciales, regionales y nacionales de cumbia, previa entonación del Himno nacional y presencia de autoridades. Y después…después nos quejaremos de que la Bachata se está comiendo a la cumbia. Sin alarmarse, por favor. Ya se levantó la alerta de tsunami para Chile.
NOTA: Puede comentar este texto en carlocrino@gmail.com (No tendría por qué estar de acuerdo ¿no?)

Para Tejemedios
Carlo Crino Aránguiz
Profesor y Cineasta

TE AMO

Murió don Elson Beiruth.  Brasileño de cuna y chileno de alma. Ídolo del fútbol chileno, Colo – Colo, y con demasiados récords en su palmares. Murió lleno de dolencias. Murió con el pago de Chile a cuestas. Murió solo.

A una de las personas cercanas le dijo, en su última conversación y al preguntarle cómo estaba, que se sentía solo, que era lo que más le dolía de todo lo que estaba sufriendo.
La soledad es una dolencia, pesada, firme y fuerte. Cuando hice mis primeros pasos vocacionales (porque aunque no lo crean estuve a punto de irme de cura) uno de mis principales temores era la soledad; sin embargo Enrique, director espiritual de la época, me hizo ver que en la vida del sacerdote la soledad es relativa y voluntaria, pues no había tiempo para sufrirla y de todos los hermanos, suele ser el sacerdote el que está más cerca de sus padres. Sin Embargo, no me quitó el temor a llegar a la casa, sentarme al borde de la cama, mirarme la punta de los zapatos y botar unos lagrimones desesperados en la frialdad, invierno y verano, de la pieza sin nadie o con nadie (para los puritanos del idioma).

La soledad de alma es la que quema. Ese corazón no compartido que fue creado para entregarse a otro u otra y que mantiene su mirada en el vacío o porque no aparece lo que busca, o porque no quiere lo que ha aparecido. La soledad de alma llamada “desolación” que ya encontró lo que buscaba pero no es correspondido y la soledad de alma del despechado que creyó haberlo encontrado pero fue decepcionado tanto y tantas veces (tal vez la más dura de las heridas es la provocada por la mentira, esa que humilla y te deja hecho bolsa por venir de la persona que amas ¿no?).

Pero de un problema, dice el principio básico de la Planificación estratégica, surge una oportunidad. Sobre todo a cierta edad, en que ya no se puede perder mucho tiempo en reflexiones, sufrimientos y quedar pegados en el dolor del desamor; y es apreciar la soledad con la que te enriqueces como persona, te cultiva el físico, te descubres y te das cuenta que la vida es tanto más que un puñado de vulgares, pueriles y absurdas mentiras de quien teme a la vida y se esconde en esas fantasías que suplen a lo profundo con lo sensual. Y sobre todo que existe un corolario básico de las soledades honestas y amadas: sin buscarla llega otra soledad a hacerte feliz.

Y así me pasó. Perdón que cuente mi experiencia personal, pero aquí estamos en confianza. He pasado por todos los procesos de la soledad según mi concepto: Despecho, desolación y asumida. Me caigo bien y la paso bien conmigo. Y si quieren se suman a este nuevo estado del yo, lo pasamos bien y fluirá un amor o un “algo” o un “nada”. Podemos acompañarnos, satisfacernos, complementarnos. Pero todo lo mata la mentira. Créanme que la mentira ni por amor se justifica. La mentira es lo único que lo mata todo. A veces me “zapatea hasta las orejas” un recuerdo, pero los eventos de mentira me bloquean, asquean y, la verdad, mata toda pasión, hasta el gusto.

Lo canta Leonardo Fabio “mi tristeza es mía y nada más”. En tantos años me he dado cuenta que es un modo de vida. Depende no más de cómo se asuma una actitud honesta, ni fuerte ni débil; pero sí honesta.
He llorado mucho ya mi soledad, Y no por ello soy menos hombre ni más feo, ni más viejo. Comencé a reírla. Cristo invitó a amar al prójimo como a sí mismo. Creo que eso es lo que me faltó: amarme. Al respetarnos no nos dejamos ni humillar ni que jueguen con nosotros. 

A quienes se sienten desolados hoy, les aseguro que aprendiendo a querer la propia soledad, empezaremos a sentirle el gustito y, cuando ya estemos enamorados de ella, la soledad, la perderemos porque sin darnos cuenta con esa nueva actitud, indefectiblemente llegará alguien a nuestro lado y, Dios quiera, viviremos ese exquisito dolor de perder a la soledad, la sepultaremos, la lloraremos, haremos el luto y le realizaremos los homenajes de rigor. Todo esto junto, no dura más de tres segundos. Sobre todo cuando se ama, gusta, quiere, sin mentira tonta que destruye. (Y aquí no cabe la categorización de mentiras chicas o grandes. La mentira es mentira) (Ya hablaremos de ella)

Para Tejemedios
Carlo Crino Aránguiz
Profesor, Comunicador, Cineasta

ELECCIONES PRIMAVERALES

No es coincidencia que el comienzo del próximo proceso eleccionario coincida con la primavera. En una analogía a priori, podría compararlo con el renacer, la vida, la frescura y colorido; junto con las nuevas ideas y nuevos aires para los gobiernos locales. Otro más insidioso, verá también las alergias, los índices de suicidio que siempre aumentan en esa época, el oropel o la efímera promesa como efímera es la primavera; en fin… todo lo que quepa en la imaginación democrática de tanta cabeza diferente.

Escucho buenas y grandes ideas al comienzo y abultadas y sentidas excusas al final de los períodos porque no se pudo cumplir, así como de nuevo las viejas promesas de tantos candidatos que entran en la vereda de la competencia. Surgen cuál crisálida venenosa las descalificaciones que en vez de mariposas se convierten en feos pájaros oscuros que ensombrecen las gestiones como aquellos tiuques exterminados a tiros en la plaza de armas por allá por los setenta. Y extraño la política de la vieja guardia en la que, con combos y todo, primaba el honor y la altura de miras. El servicio público estaba muy lejos de ser un negocio y muy lejos de ser un salvavidas para las familias venidas a menos o los “hidalgos” (en el estricto rigor de la palabra) que ven en la política un espacio en el nicho empequeñecido de poder local. Aunque, y lo debo reconocer, en muchos el poder se enquistó de tal modo y desde siempre, que desvirtuó mentes y espíritus en atrocidades que la historia jamás dejará de lamentar.

Aunque esto suene a crítica vedada o sátira cruenta, mi intención no es otra más que echar afuera lo que veo y escucho, así como lo que siento; pues ya me han ofrecido tantas cosas para ser candidato de tantas y tan diferentes tendencias políticas, que llega a ser risible el discurso con que creen tentarme “lo que importa es la persona”. Por supuesto, pero para los intereses de los partidos, pues. Me encantaría ser más tonto, pues las dietas no son nada de despreciables.  Me decía uno de los emisarios: no te muestres muy brillante, no hables muy bonito y ponte a la “altura” de los “pobladores”. O sea, hagamos lesa a la gente para que vote por mí, aunque ni hablo bonito, ni soy muy brillante y no creo estar a más “altura” que mis vecinos.

Me nace, entonces, hacer un llamado a los candidatos (muchos de ellos amigos, grandes amigos míos) a ser honestos no solo en lo material e ideológico, sino también en lo espiritual y social. Sé que no es fácil trabajar ni en política, ni en el servicio con vocación social; pero asumido el compromiso, no queda más que jugárselas con valentía, transparencia y sencillez, que es lo que yo sé sirve para hacer de este un mundo mejor. Tal generosidad a veces se ve más en la empresa privada que en los servicios públicos, lo digo con dolor, pues en ellas los trabajadores se reconocen parte del proyecto y desarrollan un sentido de pertenencia que los identifica. Nunca, señores candidatos, olviden que para el éxito, la gente debe sentirse identificada con ustedes…
…Y eso se logra con valentía, con transparencia y con sencillez para que los compromisos y el trabajo por la gente, no se vaya con la primavera.

Para Tejemedios
Carlo Crino Aránguiz
Profesor, Comunicador y Cineasta

REQUIESCAT IN PACE

REQUIESCAT IN PACE
Nelson Schwenke
“Y si alguno quiere risa
    tiene que volver la vista
    ir mirando las vitrinas
    que adornan las poblaciones
    o mirar hacia la calle
    donde juegan esos niños
    a pedir monedas de hambre
    aspirando pegamento
    pa' calmar tanto tormento
    que les da la economía
    cierto que da risa...”

Tuve la impresión de que era una broma. Después de tanta muerte y otras tragedias familiares, leo un post de mi hermano mexicano que llora inconsolablemente por la muerte de Nelson Schwenke. Tiendo a replicarle con una objeción artera, pero reflexiono y comienzo a pensar que no tenía nada de ilógico, menos de absurdo.
Y me animé al viaje en el recuerdo comenzando a precisar mi primer contacto con ellos. Hablo del dúo Schwenke y Nilo. Quienes tienen más cabeza historiadora me podrán corregir, porque creo haberlos conocido en acetato, con esos discos chicos singles de 45 rpm con “El Viaje” por allá por el 80, luego el o la cassette de sus primeros trabajos donde están apoyados en un muro que tiene pintado trazos de protesta, todo un ícono de la época ¿83?¿84?. Un par de años antes los tuve cerca, atendí su camarín y cantaron en el colegio traídos de Valdivia por su amigo Coke Contreras, mi profesor. Si me preguntan, debo reconocer que no eran canciones que celebraran lo que se vivía, pero tampoco eran panfletos baratos o de antología de peñas clandestinas. Sin embargo estaban claramente comprometidas con una realidad cruda, austral, sabrosa, húmeda y sureña. Hoy por hoy, los blogs se llenaron de despedidas de adentro, de gente sencilla y otra muy compleja. Se tapizaron las guitarras con esas baladas de poeta bueno, que no hace daño pero que estremece y derriba.  Voces tan diferentes que se confundían en sones indistinguibles porque eran dos almas pegadas a fuego, fiato imperceptible… eran uno cuando cantaban. Los sones que  resquebrajaban el cielo en sus notas más extremas, Nelson, y Marcelo con sus tonos limpios y certeros que hacían vibrar a las cuerdas de las guitarras sin el más mínimo roce físico.

Tal vez lo que más me liga a ellos, sea que era una de las pocas cosas en común con mi hermano.  Tal vez de lo poco que no discutíamos y, después de separarnos por tanto tiempo y distancia, tal vez lo único que hoy nos une. Cada canción es dueña de un recuerdo y muchas de ellas las tarareo imaginando que hago un dúo con él. Como entre el nicho y la cesárea, paridos del mismo vientre y separados por la misma muerte.  Es tal la trascendencia de esas canciones que es justamente su ausencia de contingencia barata lo que las hace tanto y más contingentes aún hoy, y serán siempre vigentes mientras haya hambre, injusticia, violencia y mientras quede esperanza. Porque al escucharlos, no puede nacerte más que un profundo y convencido sentimiento de paz. Cada canción es una historia  que dibujó el poeta valdiviano Clemente Riedemann en parte y el propio Schwenke en la mayoría de las canciones.  Estudiantes universitarios valdivianos, tal vez es otra de las razones por las que me identifico. Nunca he sido fanático de algún artista, pero en estos puse mi corazón, mi inspiración y con su música monté mi primera obra de teatro, con la voz y guitarra en vivo de mi amigo Vìctor Maldonado, que además incluyó una canción inédita que hoy me hace tanto sentido en una de sus partes: “Ahora que la lluvia me consuela con lágrimas de espanto”.

Por Aldo, mi hermano; por Víctor, mi amigo de tantas aventuras; por todos los cantores y cantoras de mi tierra que dieron vida a tanta revolución de tintos y sopaipillas . Todos quienes cantaron  sus canciones: Aquiles, Lalo, los dos Lalos   Aedo y Torres, Alejandro Moncada, Huillimapu, Pontoni y Ángel, el Weto y Juan Carlos, el mono y su inapreciable nunca tocar guitarra ni cantar (¡gracias a Dios!) (pero estar arrancando en todas), Luz y Clarita, Cecilia. Y tantos que olvido y espero me escriban para hacérmelo ver, porque hoy no necesito más que un abrazo, solo un sencillo, tibio,   cercano y honesto abrazo porque se ha muerto Nelson y tengo pena.

Pero a él sea la gloria y mi  consuelo a Marcelo… si yo estoy como estoy, me imagino Nilo.
Quienes quieran regalar un tiempo para conocerlos, escuchen su más emblemática  canción: “El Viaje”. De allí, no podrán dejar de querer conocer otras: http://youtu.be/bA7eiHHF7gc

Para Tejemedios
Carlo Crino Aránguiz
Profesor, Comunicador y Cineasta


APAGÓN

“Es tan excepcional un apagón en Estados Unidos,
que el de 1977 en Nueva York, que duró menos de 24 horas,
provocó desórdenes de tal magnitud
que hubo que recurrir al ejército para intentar implantar el orden.
Podríamos decir que equivale a un terremoto en Chile.”

El temporal trajo un apagón y el apagón duró muchos días para algunas familias en Ñuble.  Que extraordinario suena. En pleno siglo XXI un apagón de diez o más días; en casas citadinas que deben volver a sus modales originarios y rurales con velas, algunas yendo lejos a buscar el agua porque la electricidad también hace funcionar motores conectados a la red ( en una comuna amiga los APR tenían motores que funcionan con petróleo entregados post terremoto justamente para estas emergencias… nunca funcionaron) y muchos no funcionaron porque nadie sabía hacerlos funcionar, o los que habían sido capacitados hacía más de un año ya no estaban.

Otro apagón; el cultural. Los que crecimos en esa quebrada oscurantista entre el 73 y el 89, sabemos de escasez productiva; y posterior a eso el exceso enervante de creación testimonial, necesaria y abridora de ojos, pero hostigosa, oscura, odiosa y triste. Había de todo en cine, literatura, pintura, manifestaciones, renacimiento de peñas, recitales, mitin de reivindicaciones. Todo apuntaba a la reciente historia de ese tiempo y, unos más otros menos, nos contagiamos con tanta experiencia cruenta en toda nuestra obra hasta hoy. Yo le llamo depresión creativa, singular y común a todos los autores de todas las artes. Pero es obvio que fue más una explosión creativa luego de tanta y tan larga represión cultural.

Apagón afectivo. La cultura del desecho vino a coartarnos el derecho al almuerzo en familia, los artefactos para toda la vida; nos inundaron con vasos de plástico, platos cucharas, tenedores y cuchillos; nos robaron el silencio santo del traslado lejos de los teléfonos con magneto y nos robaron la dulce voz de la operadora. Nos apuraron en los traslados, murieron las exquisitas esperanzas de ver al cartero con una misiva amiga en un tiempo necesario para echar de menos; el tiempo mató al matrimonio y empezó a reinar el culto a lo desechable en el amor. La bebida gaseosa familiar en la mesa de los domingo, pasó de tres cuartos a tres litros y perdió el sentido de degustar, compartir y guardar para la semana; con ella llegó la obesidad: el gordito, uno,  era tan típico en los cursos básicos… ahora es extraño ver a algún flaquito. El zapatero remendón es un “espécimen” en los pueblos, tal como los laboratorios fotográficos y las máquinas de escribir ausentes, robándonos la modernidad el taca taca taca ting al entrar a las oficinas públicas, la notaría (queda una que otra) u otra dependencia afín.

Apagón que no dejas entrar ni a la luna. Antes se cortaba la luz y la vida seguía tan natural como si nada pasara, con la fiel vela, la tetera para el café, el carbón o gas para calentar la comida. ¿Hoy? Hervidor eléctrico y horno microondas; y nada de hacer fuego, comí frío, me castigué por tres días como diciéndome: estás perdiendo lo esencial, olvidando lo importante y vendiéndote a la comodidad. Sin embargo, no es justo que lo esté pagando para que no llegue.  No es justo que una empresa millonaria se regocije en sus ganancias mientras mi vecina hace malabares para vivir sin luz.

Claro que tiene mucho de romántico mi texto y claro que tengo rabia con la falta de energía y se me viene la contradicción vital con las hidroeléctricas; pero también me sirve para darme contra el muro una vez más y valorar lo realmente importante. ¿Saben? Al estar todo apagado, volví a apreciar a las estrellas.

Para Tejemedios
Carlo Crino Aránguiz
Profesor y Comunicador por excelencia

MI MAMÁ MURIÓ, PERO ME DEJÓ SU VIDA

Caminando por una calle de Chillán, me sorprendió un operativo en el que funcionarios de la PDI atrapaban a un muchacho muy joven, que se les había escapado. El aprehendido gritaba “mamá, mamá”; lo que me llamó mucho la atención y mi vocación de periodista (¿Nunca les comenté que es mi sueño frustrado?) me obligó a reportear el suceso y preguntar a uno de los detectives lo que había pasado y el por qué el sospechoso llamaba a su mamá. “Es muy común que llamen a su madre”, me respondió.
Curioso, por decir lo menos. Llamaba a su mamá a grito en cuello, estando su mamá en quizás qué parte del planeta.

Y comenzó mi reflexión en torno al por qué o al significado poderoso de “madre, mamá, mater, mother, mothar, etc”. En los comics o caricaturas, cuando un personaje  sufre un accidente o pasa un susto le dibujan un globo “mamááááá!!!!”, el “mamma mía” italiano frente a una gran impresión, los “madres” de las exclamaciones fuertes y los “hijos” de otras exclamaciones que suponen “madre”. El mayor insulto de mi niñez (hoy ya es una burla) era “sacar la madre” y el mayor temor era perderla. Y tantos otros ejemplos cotidianos que sitúan a la mamá en planos determinantes para la dialéctica propia del vivir. Los niños recurren en las situaciones más límites a sus madres y son éstas las que van a estar en los momentos y espacios más difíciles o extremos.

El Hermano jesuita Carlos Llonch Fábrega, profesor del Seminario Padre Hurtado, nos contó al sexto básico del año 1977 de un hombre condenado a muerte que como último deseo pidió ver a su madre;  cuando ella llegó al mismísimo paredón, él le arrancó la oreja y la culpó de haberlo descuidado y que por eso estaba donde estaba. La madre no lloró y soltó un “te amo”. O el poema “Amor de Madre” del español Joaquín Vicenta, relata al hijo que por amor de una mujer le arranca el corazón a su madre para llevárselo a la mujer en ofrenda. En su carrera, tropezó y cayó. El corazón le preguntó “¿te has hecho daño, hijo mío?”. Y así encontraremos un montón de anécdotas que prueben o grafiquen el significado de lo que somos para nuestras madres, pero ¿Y el registro de nuestros propios corazones en nuestras vivencias con las propias madres? En lo personal, ella aparece en cada momento importante de mi historia y quiero mencionar dos que siempre se me vienen a la cabeza, porque la resume en toda su dimensión. En el momento más difícil de mi vida, salí de la clínica a ninguna parte. Sin casa, ya sin familia, sin tener a dónde ir. Fue ella quien apareció bajo la lluvia a parirme de nuevo. Ni amigos, ni familiares, ni nadie más. Ella llegó sin esperar ningún llamado. En silencio me acogió y yo reaprendí a ser hijo.

El segundo momento fue el de su muerte. Días antes pidió a un sacerdote para confesarse. Me llamó para estar presente porque quería pedir perdón por abandonarme. Mi mamá sufrió un dolor inimaginable por mí en dos partos: en el que nací y en el que murió. Parto de parir y de partir. Ambos con dolor y sangre. Ambos con el sublime amor de madre.

Conozco a personas que aberran o reniegan de sus madres, no es el común, sin embargo ese odio nace por ese profundo amor que debiera haber existido y no existió. Lo que justifica esa distancia. Pero no excluye al amor. No la odiarían si no fuera importante (“solo se odia lo querido” diría Palmenia Pizarro).
Yo, entonces, también grito a mi mamá cuando estoy en problemas, un grito desgarrador y profundo. La extraño con todo mi ser y le hablo a cada rato. Los Neurolingüistas dirán que se convoca en la palabra y aparece en compañía. Y así lo siento. No es casualidad que se celebre el día de la madre (independiente de quién lo haya creado y con cuáles intenciones) a un paso del día del trabajo, pues coincidiremos todos que no hay trabajo u oficio más sublime que el de la madre.

Felicidades a todas las mamás de Bulnes y el mundo, pues son las ejecutoras del milagro de la existencia y la continuidad de la especie. (Un cogollito objetivo y científico para las cabezas más concretas)

Para Tejemedios
Carlo Crino Aránguiz
Profesor y Comunicador por excelencia




MUJER

Cuando vi a esa mujer desnuda, desprotegida y frágil;
entendí por fin la maravilla de la creación…
… mi hija recién arrancada del vientre.

Me gustó la mujer que tiraba del carrito con cartones que es la misma que después vi sentada en el escalón del Emporio vendiendo castañas y piñones calientitos por allá por los setenta. Me enamoré de la mujer que me enseñó a leer. Y fue porque primero me enseñó a leer sus ojos, luego sus manos, luego su boca y terminé leyendo todo su cuerpo en tercero básico. Bulnes tiene rostro de mujer, huele a mujer, vive como mujer y se desarrolla como mujer. No podría ser de otra forma, por eso me gusta mi ciudad. Me apasiona, me obliga a serle fiel y a cumplirle en todos esos aspectos a que obliga una mujer apasionada, madura, con experiencia y a la vez lozana y tierna.
Amo a la mujer y me estremece, tal y como le pasa a Silvio Rodríguez, siendo ciego a la belleza porque no sé distinguirla entre una y otra. Sí, soy exigente, pero no veo la diferencia. Es cosa, por siútico que suene, de ver las flores…todas diferentes, pueden gustarte unas u otras, pero decir que unas más linda que otras, jamás. Gracias a Dios son todas distintas y de diferente dinámica. Me seduce un chiste inteligente saliendo de una voz suave. Una sonrisa suave saliendo de una boca inteligente. Me gusta la mujer valiente, o sea: todas. Lo dijo mi maestra de vida: “si hubieras sido mujer, habrías sido puta.” Y era un cumplido.
Como no sentirlo así si he visto las mismas manos con lavaza tomando el arado, o las mismas mudando que manejando micros. Si eso no es seductor, muéstrenme un ejemplo más atractivo. La primera novela que recuerdo haber leído, provocó mis primeros síntomas de ser pasional al experimentar piloerección con la descripción que Luis Durand hace de la “morena de piel sabrosa, caderas anchas y rústicas, manos ásperas arando tus espacios”, campesina turgente en “Frontera”. Y luego observar la belleza que modela con el tiempo los cuerpos de las que dieron todo en su vida, con esas atractivas arrugas que surgieron de la generosa donación de belleza en la lucha por ese sitial que tanto merecen. Las mujeres heridas cuyas marcas no son otra cosa más que la maravillosa distinción de la fuerza y la conquista. Nunca he visto llorar a una mujer, las he visto regalar lágrimas para conmover al mundo con esa fuerza infinita de la que sabe parir. Pero sí he visto, y muchos, hombres llorando por una mujer.
Na’ que decir, nos tienen agarrados de donde más nos duele ¡y no sueltan!
Pregúntenle al que ama sin ser amado si hay dolor más desgarrador. Pregúntenle al viudo si no busca a su mujer en la que viene. Pregúntenle al hijo cual es su mayor temor. Pregúntenle al preso quien es por quien más grita. Pregúntenme en quien pensé cuando perdía la vida en un segundo. ¿Detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer? ¡Qué falacia! Detrás de cada gran mujer hay tal vez un hombre o, dicho de otro modo, si detrás de cada hombre SIEMPRE habrá una gran mujer, detrás de cada gran mujer, no siempre hay un gran hombre. Corremos a escondernos desde las faldas cuando niños, hasta en las camas cuando estamos más grandes, terminando en los brazos de ellas mismas, si es que no se nos adelantan, al momento de morir.
Todo tiene nombre de mujer, al punto que a veces detesto no tener más exacerbada mi “ánima”, mi “yang”, mi parte femenina (¿Sabían que todo ser humano se compone de ambas?) (Los homofóbicos, de hecho, son así porque tienen muy desarrollada su parte femenina, pero la reprimen por la presión machisto - cultural y como un primitivo mecanismo de defensa actúan en forma violenta) Decía que todo tiene nombre de mujer, o al menos conceptos que lo incluyen todo: vida, amor, justicia, libertad, etc (no me vengan con que “amor” es gramaticalmente masculino, género que le dicen, pues no hay hombre que se llame amor o le ponga amor a su perro o gato o llame amor a su empresa o posesión; aunque sí dice “amor” a su mujer o ella así lo llama) El mundo es de género femenino y mujer es la tierra, Pachamama, y mujer es el agua y la sociedad y la muerte misma es mujer. La plaza donde todos amamos por primera vez tiene nombre de mujer y el cielo tiene rostro de mujer y el hombre es de la mujer y a la mujer va, por ella vive, mata por ella, muere por ella. Existencia es mujer, así como la historia misma y la letra con que se escribe. La creación y la bendición. Mujer es la buena estrella y la amante audaz, la fiel eterna y la pordiosera bella.

Todo es. Nada que discutir. Pero, y para darle sentido a este desvarío frenético, es a mi hija que le he llamado Camelia, la mayor; Cruz de Larqui a la segunda y Plaza, la menor. Di mi primer beso en la Cancha del Molino y fui parido entre el liceo y el emporio; me hice hombre en la primera compañía, nombre de mujer. Me desembriagué por puro susto en la cuca, mujer, viajando a la comisaría, mujer, que quedaba a pasos de mi casa, también mujer. La escuela, la profe, la parroquia, la noche llegando a su mañana, que pasó por la mujer madrugada. Mi generación lo puede entender, pues guitarra y fogata eran nuestro TV cable e Internet. Chuica, grapa y laguna, nuestras cómplices. Las amigas entrañables, comprensivas y amantes. Entonces, amo a Bulnes.
Entonces, Bulnes es mujer.
Y te amaré…hasta que la muerte nos separe. Feliz día.

PARA TEJEMEDIOS
CARLO CRINO ARÁNGUIZ
PROFESOR, CINEASTA, DIRECTOR, ACTOR, Y RR.PP


ME PRESENTO: CARLO CRINO ARÁNGUIZ, HIJO DE BULNES

Hay trozos de vida que tal vez uno no puede cargar para llevarse. Son esas excepcionales partes de uno que quedan atrás cuando hay que rasgar la tierra y arrastrar las raíces en busca de nuevas oportunidades. Dejas tus muertos. Viejos amores. Amigos que se te van distanciando por las más increíbles razones. Es evidente que nada físico te ata a tu tierra natal, pero algo hay que te hace volver y volver. “Algo” indefinible e indescriptible.

Un amigo me explicaba su sensación al volver a su ciudad natal, hablaba de su experiencia como una pasada por un lugar con olores y colores familiares, rostros conocidos, pero sin ningún vínculo más allá. Era hasta entretenido, con todo lo pintoresco que era reconocer lugares de la infancia y evocar recuerdos.
Pues bien. Mi “algo” es un tanto más sustancial. Es más que rostros conocidos y evocar recuerdos; pues quienes se han alejado de Bulnes, saben que los espacios que volvemos a encontrar, los volvemos a habitar y, por algún fenómeno solo de estas tierras, no solo nos producen evocaciones, pues también producen dolores, espantos, calambres, alegrías. Al respirar en los bordes húmedos del Larqui o el Pite, se contraen los poros y se eyecta la excitación adolescente. Los bosques dibujan los contornos de esas chiquillas desnudadas entre sus misterios y los pastos potrerales aún reservan las huellas embarradas de mis huidas de maridos celosos, padres estrictos o hermanos exagerados protectores de las virtudes virginales de sus respectivas hermanas.

Pero es mucho más. La escuela uno, del profe degenerado, del que con Danilo y Gerardo nos  escapamos de su oficina oscura cuando se me tiró a los pantalones. Nunca nos creyeron. Es la escuela y sus colores. ¡Qué maravilla esperar ver niños muertos penándonos en medio de los pasillos oscuros esos días de semanero en invierno! Habían muerto para el terremoto del 39. Creo que yo ya era adulto pelos hediondos cuando vine a caer en que ningún niño podía estar en clases a las once y media de la noche ese día de enero del 39, más aún considerando que desde que el mundo es mundo, en Bulnes el 24 de enero los niños están en vacaciones. La escuela en que hice mis más entrañables amistades, mis primeras armas en la creación literaria (con premios y todo) con mi poesía a carabineros. Pensar que ocho años después me estaban apaleando en Valparaíso.

¿Qué hace a mi Bulnes una tierra de volveres? No ser un número. Ser comunistas y derechistas al mismo tiempo. Avanzada nacional y PPD. Personeros municipales de la época militar que tras el regreso a la democracia siempre fueron DC. Familiares que asustan a familiares para que se mueran de susto y cobrar la herencia. Una ciudad chica, decía mi padre, que está plena de pueblo inteligente al que no le vienen con cuentos. Por eso respeto a las autoridades, porque fueron elegidas por mi pueblo y si nos equivocamos, tenemos que cerrar filas pa’ construir, pero no volver a meter la pata (si es que metimos la pata). Los que critican a sus autoridades sin fundamento fiscalizador, denigra a todo un pueblo que eligió; pero si el pueblo que eligió se duerme en los laureles ¡Que el Señor nos pille confesados!.

Tal vez no muchos me conozcan, pero basta saludar para que te saluden. Tal vez no he sembrado o devuelto la mano en directa proporción a lo que recibí de mi pueblo, pero soy suyo y es mío. Nadie lo puede discutir. Bulnes es tierra de brujas y hechizos, de magos y hadas, de viejas rechuflas y viejos ñafleros; tierra de talentos que con dos o tres millones de dólares estarían gobernando las artes y ciencias… ¿No les decía yo que el desarrollo de las artes y las ciencias era no más cuestión de plata? Escuche cantar a su vecino, recitar a la niña de la Sra. Lucy, pintar al Gato, tocar el piano al morenito ese o las esculturas y tallados y modelados del chico que va con su mamá a la feria. Todo el que ha tenido la oportunidad de financiar su arte, hoy vive de eso. Les ruego perdonen mi insensibilidad, pero he visto esencias perdiéndose en exposiciones escondidas y bodrios exponiendo en galerías millonarias. Y qué decir de todos nuestros profesionales que en su gran mayoría han tenido que emigrar, o han querido. Ese es otro fenómeno digno de reflexionar.

¿Yo? Yo solo soy de Bulnes. Si eso es bueno o es malo me tiene sin ningún cuidado. Pero no lo puedo negar ni renegar, y eso sí que me gusta. Bulnes produce eso, es una cuna de tiempo. Siempre decimos lo mismo quienes nos encontramos luego del viaje “No ha cambiado nada”. Algunos lo ven como negativo, a otros les encanta. Tal vez éstos regresan por su ración de fuente de la juventud o para hacer que el tiempo pase más lento. Otros quieren jubilar aquí como tantos;  y no pocos vienen a pasearse para no olvidar su origen pueblerino, ya sea con gozo y nostalgia, ya sea con desesperación y temor de volver a eso.

Hoy por hoy, esta es mi carta de presentación. Gracias por este espacio, que excede enormemente, al aporte que puedo hacer. Al menos no se gasta en tinta.

PARA TEJEMEDIOS
CARLO CRINO ARÁNGUIZ
PROFESOR, CINEASTA, DIRECTOR, ACTOR, Y RR.PP