“Ha surgido la posibilidad de que realice
su propia ramada en casa.
No hemos permitido más que una
en el sector de todos.”
Con una ramada en Bulnes. Así crece el fervor de Fiestas Patrias. O estamos más hogareños, o los barrios se están organizando mejor para celebrar, o simplemente estamos perdiendo tradiciones en forma patológica e insensible. Muchas veces critiqué y escuché críticas por el ambiente que se veía en las ramadas. Pero nunca imaginé que ese olor, esa dinámica, esas milenarias escenas surrealistas, se fueran a perder en el tiempo. Así, sin más.
Vamos por lo básico. Siento que hay que ir a la raíz. No existe comuna, por pobre que sea, que no tenga un departamento, área, encargado, o matiz de cultura como política comunal. De hecho he visto y escuchado a muchos rancheros, cumbieros, vedettes, shows internacionales, invitados especiales, conciertos y cuanto hay más de actividades artístico recreativas en Bulnes. Bien. También fui testigo de la cobertura de la trilla a yegua suelta, la Cabalgata de O’Higgins, inauguraciones y exposiciones. Bien. Pero llega la principal fiesta de Chile en una ciudad donde Chile se respira y se vive naturalmente dentro de sus tradiciones, y el evento que por esencia convoca a la familia entre familias y vecinos para un sentido de pertenencia a la patria… “na ni na”. Supongo que la promoción para instalarse con un negocio tradicional en estas fechas depende de los interesados y no del sistema público; sin embargo creo que debió ofrecerse un plan tradicional con ciertas ideas creativas que llevaran a rescatar este tipo de comercios que cada día son más escasos. Una oferta atractiva a organizaciones sociales o instituciones de servicios; no sé… una convocatoria que hubiese asegurado un espacio folcklórico al nivel de mi tierra. Espero que sí se hayan considerado actividades tradicionales en torno a las instalaciones.
Es decir, hubo un sorteo para distribuir los locales en la Cancha Yanine; pero, ¡Oh sorpresa!: una ramada, otro tanto de cocinerías, un par de juegos, boliches y kioscos. Me imagino que disfrutaremos de ofertas de sushi, chapsui, kuchen y otros manjares chilenos. Sin embargo, el zapateo y aserrín entre zapatos de huasos, tendrá que llevarlo uno de su casa, para dar ambiente. Lleve una ramita también, porsiaca, no vaya a ser cosa que nos encontremos con toldos de Taiwán o estructuras de PVC.
Sí, señora, la escucho. Estoy de acuerdo con usted en aquello de que es fácil criticar cuando no se está ahí. Y, es verdad; qué he hecho yo para que esto no suceda. Le respondo que siempre quise estar, pero nunca me quisieron. Así, con todas sus letras. Mi necesaria presencia ha llegado solo hasta los homenajes. ¿Se da cuenta que se homenajea a los que están lejos? Siempre he querido devolver la mano, pero no he sido necesario. Aquí unas palabras a mi amigo Pato Astorga, quien se ha deslomado llevando a la cultura hasta los niveles estelares y a quien emito un voto de admiración porque sé lo que significa tratar de mantener vigente y a la altura a la cultura, objeto muy relegado en los presupuestos municipales, de hecho, en mi caso, yo no podría hacer cultura si no existieran los Fondos Concursables. Hay municipios, que no tienen presupuesto para “cultura” (salvo los eventos ya mencionados de convocatoria masiva y en fechas tradicionales). Así es que me siento con todo el derecho de decir, gritar, patalear y observar… que el que haya solo una ramada no es culpa de los desinteresados comerciantes. Es culpa, total y absoluta, nuestra, de todos; pues no hemos sabido valorar nuestras raíces y se irán perdiendo dentro del global contubernio universal que nos arroya avasalladoramente desde distintos puntos del mundo. No soy pitoniso, pero no se sorprendan en unos años más (que el Señor no me dé vida) cuando estemos en los campeonatos provinciales, regionales y nacionales de cumbia, previa entonación del Himno nacional y presencia de autoridades. Y después…después nos quejaremos de que la Bachata se está comiendo a la cumbia. Sin alarmarse, por favor. Ya se levantó la alerta de tsunami para Chile.
NOTA: Puede comentar este texto en carlocrino@gmail.com (No tendría por qué estar de acuerdo ¿no?)
Para Tejemedios
Carlo Crino Aránguiz
Profesor y Cineasta