El Estado invierte
cientos de miles de millones de dólares
en educación para el desarrollo del 2%
de la inteligencia de las personas.
Tamalpela’oelchancho.
Una visión crítica al tratamiento escolar del SIMCE y la PSU.
Acaba de aprobarse la Ley de Medición de la Oreja Izquierda. Es un complejo test que nos expresa las variables alimenticias que debiera tener la dieta en escuelas y liceos. El resultado es que la alimentación o, al menos, el suplemento entregado en la unidad educativa, no es suficiente en la mayoría de ellos. En conclusión, la base debiera estar en el hogar, convirtiéndose la estrategia nutricional que entrega el estado en un aporte muy importante, pero complementario al de la casa.
Luego de los resultados generales, en los que estamos en comunión, los analistas y expertos recomiendan algunas medidas brillantes para el desarrollo humano: “Concentrémonos en la oreja izquierda”.
Se publican los establecimientos públicos, privados y de los otros; con las orejas mejor desarrolladas y se viven las catalepsias de imagen que destruyen históricos prestigios y fundamentales posicionamientos en el mercado.
“La dieta debe estar muy re mala en los colegios, que las orejas no logran desarrollarse” dicen los observadores internacionales; y los opinólogos locales piden olvidarse de la dieta y comenzar con suplementos químicos específicos para la oreja, ojalá inyectados directamente: crece y damos la imagen de una dieta perfecta.
Otros, que tienen un altísimo porcentaje de alumnos con orejas muy chicas, les piden que no vengan el día de la medición. Son pocos, pero lo suficientemente representativos para interpretar el poder de la señal del “Test de Orejas Izquierdas”.
A los pocos años, vemos universitarios con tremendas orejas izquierdas y luego profesionales que casi se tropiezan con sus orejas (es una exageración, por supuesto); orgullosos de ser ex alumnos donde les inyectaron para buenas orejas de ese lado.
Pero hay otros pocos, con sus orejas no muy grandes, tal vez normales, que guardan el equilibrio entre ésta y su oreja derecha; que gozan de un desarrollo de brazos, manos, hombros, rodillas, uñas, dedos y cuerpo entero armónico, equilibrado. Ciudadanos de segunda categoría a los que se les privó de un desarrollo integral porque era inútil para el crecimiento de una parte del cuerpo; tremendamente importante, pero no única.
En un mercado de orejas izquierdas, tal vez quepa preguntarse si no es negocio desarrollar también las otras partes de un cuerpo, creación de Dios. Tan sencillo como preguntarse si mi hijo o hija, que amo, que no da con el calibre de oreja, deja de ser tan maravilloso agente de cambio de una sociedad entera.
“La piedra que rechazaron los constructores, es ahora la Piedra Angular”
(Salmo 117).
Para Tejemedios escribió:
CARLO CRINO ARÁNGUIZ
PROFESOR